El otro día estuvimos con Jorge García Olalla, un arquitecto muy interesante con el que mantuvimos una buena conversación. Nos gustan mucho sus propuestas formales y conceptuales, y nos habló de una de las personas que más le ha influido: Peter Zumthor. Incluso nos dejó un libro monográfico que ha sobrevivido a varios desastres y a través del que hemos podido admirar la obra de este impresionante arquitecto suizo.
En su trabajo destacan las formas y el uso de los materiales para crear entornos evocadores que invitan a la reflexión. Según Zumthor, la arquitectura tiene cuerpo, que se percibe por los sentidos, se compone de partes, se crea con materiales y se construye. El espacio mismo es un vacío que viene condicionado por aquello que lo crea –los materiales- y por lo que le rodea.
Los arquitectos determinan su entorno y su forma, de este modo pueden crear ambientes pesados, ligeros, oscuros o claros. Zumthor nos fascina porque es un maestro en crear ambientes a partir de los materiales en función del entorno y del lugar de construcción. Es importante tener en cuenta las características de los materiales para adaptarse a sus cualidades, y utilizar todo su potencial. Sus trabajos tienen una sabiduría poco común en la arquitectura actual, aunque en tradiciones como la de Japón sí existe esta consideración por el entorno.
Dialéctica con el entorno. Nos formamos según nuestra experiencia en el mundo y por cómo y éste nos afecta. Los trabajos de Zumthor funcionan igual: crean una dialéctica única entre el entorno y el edificio.
“Cada edificio debería hablar de su lugar y del mundo entero. Si un edificio se desarrolla sólo desde el lugar no puede elevarse, provocar tensión. Permanece flojo y apegado al suelo. Un edificio necesita siempre algo que irradie de fuera a dentro y viceversa. Si se construye en cualquier lugar de cara al mundo sucede que el edifico no echa raíces, no se integra. Es muy importante sentir el diálogo entre lo propio y lo ajeno, el lugar y el mundo”.
Al mismo tiempo que el edificio crea esa dialéctica con el entorno, el visitante experimenta el mismo tipo de dialéctica con el edificio. A través de los materiales, la luz y los espacios se obtienen una de las más interesantes experiencias. El caso de los Baños termales de Vals, en Suiza, es paradigmático. El uso de los materiales y la luz está al servicio de la experiencia del visitante, sus tenues ambientes invitan a la relajación y la meditación.
Por todos estos motivos el trabajo de Zumthor nos parece muy interesante e inspirador. Es, en esencia, armonía en estado puro, una experiencia para los sentidos más sensibles.
A pesar de su aparente desconocimiento, Peter Zumthor es uno de los arquitectos más interesantes de la actualidad. Según varios expertos su obra es una de las más importantes de los últimos diez años. De padre carpintero, nació en Basilea en 1943 (Suiza), comienzó una formación profesional y después saltó a la escuela de artes y oficios. Estudió diseño de muebles, urbanismo, diseño industrial en el Pratt Institute americano, y, posteriormente, dedicó diez años al estudio de la estructura urbana de núcleos antiguos.
Imprescindible.








Un Comentario
Soy un arquitecto cubano, un tanto discípulo de los conceptos de Ricardo Porro, a mi criterio nuestro más logrado arquitecto desde el punto de vista filosófico (ojo tiene mucho construido) y creo que existe un nexo entre su visión y la arquitectura de Zumthor en cuanto al realce de lo local y lo matérico a lo cual me sumo, fundamentalmente en nuestros días en que para cada cosa construimos una ilusión y para cada material una imitación a base de otros materiales “económicos”, en muchas ocasiones no biodegradables, pero creo que la cosa no está en la ecología como slogan para vender talento, sino en el compromiso real con todo aquello que sale de la tierra y que al final vuelve a ella antes o después, apuesto por una arquitectura de materiales y local, con el correcto estudio de explotación claro está. Slds